La invasión de Rusia a Ucrania ha provocado una gran volatilidad en los mercados financieros y amenaza con extender sus consecuencias económicas a todos los sectores. También al inmobiliario español. Los expertos creen que el conflicto bélico reducirá la demanda, paralizará las inversiones y elevará -aún más- los costes de construcción. Todo ello en un contexto inflacionista que podría cambiar los planes de los bancos centrales sobre sus políticas monetarias.

El año 2022 apuntaba a ser el año de la estabilización del sector inmobiliario tras haber cerrado un 2021 con notables aumentos en venta de vivienda y concesión de hipotecas, sin embargo el estallido de la guerra en Ucrania por parte de Rusia ha encendido la luz de alarma por su posible implicación y efecto encadena en el sector, sobre todo en lo referido al mercado del alquiler y, en menor medida, al del segmento de lujo.

Los expertos inmobiliarios apuntan a un casi seguro incremento de los precios de la vivienda y del alquiler, pero también creen que podría abrirse en paralelo una oportunidad al ser el mercado inmobiliario el mayor refugio para la incertidumbre, en un contexto de vaivenes de la Bolsa e incremento de la inflación por el impacto de la guerra en el mercado energético.

La mayor preocupación en el sector inmobiliario en torno al conflicto bélico en Ucrania es sin duda el impacto de la inflación que poco a poco se está trasladando a distintos campos, incluido el de la vivienda, y dicho impacto en la producción, las materias primas y la energía podría desencadenar «consecuencias importantes de cara al futuro», tanto en el sector de la vivienda como en los tipos de interés de las hipotecas.

En cuanto a otra de las mayores preocupaciones de la afectación de la guerra, la referida a la incidencia del conflicto en las compras por parte de unos de los principales clientes del segmento del lujo, el cliente ruso, los expertos constatan por ahora un «impacto pequeño» en el mercado inmobiliario porque el cliente ruso tiene muy baja exposición en el mercado español, representando “menos de un 2% del total de compradores extranjeros, mientras que en el caso de los ucranianos es todavía menor”. El año pasado los rusos adquirieron 1.280 inmuebles en España, apenas el 2% del total de viviendas adquiridas por extranjeros y lejos del 9,6% que llegaron a suponer en 2012, con una década claramente a la baja.

Más allá de la incidencia en las rentas de alquiler con posibles impagos y rupturas de contratos por el alza del IPC y del efecto en el segmento de lujo, la incertidumbre que provoca el estallido de una guerra tendrá previsiblemente incidencia en la demanda, aunque también podría suponer una oportunidad, ya que ante la incertidumbre el sector inmobiliario suele erigirse como un valor refugio.

Frente a los vaivenes de la bolsa y el incremento de la inflación, la inversión en vivienda se convertirá en un activo seguro para los ahorradores, sostiene Matos (Fotocasa). De hecho, la volatilidad de otras categorías de activos y el mayor riesgo de verse afectadas por el impacto de la guerra favorecerá el incremento del riesgo inmobiliario en las carteras de los inversores. Así, a lo largo del año el porcentaje del comprador para invertir aumenta al poner el foco en la vivienda como un valor refugio para combatir la devaluación del precio del dinero, lo que podría impulsar el precio del alquiler al alza, dejando atrás los 11 meses de descensos.

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